dissabte, 5 de maig de 2012

Un antiguo compañero...


Me desperté en una sala oscura, con una mínima luz que entraba desde arriba, pero no sabía de dónde exactamente. Estaba sentado en una silla robusta, y apenas tenía fuerzas para moverme. Mis manos y pies yacían atados a la silla con unas cadenas.
Diferencié el olor de la sangre en aquella sala. Posiblemente fuera yo, ya que estaba bastante dolorido.
De repente, alguien abrió de golpe la puerta de la sala a varios metros frente a mí, y una intensa luz inundó toda la sala. Mis ojos, doloridos por la repentina luz, distinguieron a una persona entrando por la puerta, y cuando todo se me aclaró más, descubrí la antigua cara de un viejo conocido…

Julián, mi antiguo compañero de la marina…
Pero, como podía estar aquí? quiero decir, como podía estar vivo! Hacía 10 años que no lo veía…

Julián: Alberto? Eres… Eres tu?! Alberto! *Julián se me tiró encima y me abrazó*
Efectivamente, mi nombre era Alberto…
Yo: Julián… Como puede ser que…*No pude terminar la frase, ya que un soldado entró y disparó a la pierna de Julián, haciendo un estruendo enorme*
Soldado: Tú, arriba, tenemos que marcharnos ¡YA!
Tras eso, el soldado agarró a Julián y se lo llevó a rastras, y me encerró de nuevo.
Ahora, con mas fuerzas, conseguí moverme un poco, y me dí cuenta de que Julián me dejó en el regazo un manojo de llaves y una pequeña linterna de dinamo. Intenté soltar mis manos de las cadenas, pero fue inútil, solo me hice polvo las muñecas.

Al cabo de un par de horas, el mismo soldado de antes entró en la sala y me soltó las manos para llevarme a algún sitio, pero conseguí cogerle del cuello y darle un golpe en la nuca, dejándolo inconsciente.
Con las llaves que me dio Julián, me deshice de las cadenas que ataban a la silla mis pies, y armado con la 9mm del soldado inconsciente en mis manos, salí a un largo pasillo con muchísima cautela, y seguí el rastro de sangre que había en el suelo…

Yo: Si toda esta sangre es de Julián, podría desangrarse… Espera, que? Viene alguien… *Tras eso, me escondí en una habitación a mi izquierda.*
Al entrar en aquella habitación, me dí cuenta de donde estaba y quienes eran los soldados… Eran nazis, y yo estaba en un campo de concentración!
La sala estaba repleta de datos, informes, imágenes, objetivos, rutas,… Todo!

AL parecer, los hombres que venían se dirigían a la misma sala en la que estaba yo, de forma que tenía que esconderme cuanto antes mejor... La sala no ea muy grande, unos 7 metros cuadrados, y apenas habían muebles, conque no habían muchas opciones, aunque en aquella sala había algo extraño... Tras un póster del símbolo nazi, se notaba que había algo, como un compartimento secreto, de forma que decidí arrancarlo,y, efectivamente, había una puertecita de acero sin cerrar, y dentro una palanquita negra. Que podía perder? Tiré de ella, y una trampilla salió del techo, dejando caer una escalera de curda bastante vieja y maltrecha.
Subí por ella, sabiendo que los soldados se acercaban debido a que escuchaba su conversación cada vez mas fuerte, y recogí la escalera ya arriba, pero cuando los soldados entraron se dieron cuenta del póster arrancado, de forma que sospecharon de si había alguien...
Salieron corriendo, supongo que para avisar a algún superior, así que era el momento perfecto para cortar la escalera de cuerda con un machete que había no muy lejos.
El lugar estaba parecía un cuarto abandonado, sucio y pequeño, pero bien iluminado. Aproveché para buscar algo que me ayudara aparte del machete, pero solo encontré chatarra y trastos viejos. Lo qe realmente me llamó la atención fue un extraño conducto de ventilación, mas grande de lo normal, por el que podía pasar perfectamente.

Al pasar por el, noté como estaba algo suelto,por lo que debía tener cuidado por si se caía, pero igualmente pasé.
Pero, un soldado escuchó algo arriba y disparó con una AK-74, y las balas no me alcanzaron de milagro, aunque una de ellas alanzó la 9mm que llevaba y la destrozó por completo.
Continué con mi “extraña ruta” por el conducto hasta llegar a una rejilla que daba al exterior, por fin!
Dí unos golpes a al rejilla con el fin de que se soltara, pero se resistió... Al final cedió y pude bajar, mis pies por fin tocaban suelo tras media angustiosa hora por los túneles de ventilación, pero me equivocaba... Estaba en el peor sitio en el que podía estar de todo aquel recinto nazi: El campo de concentración.

Estaba en una esquina del campo de concentración, pero me escondí tras unos escombros... Pero, aquel sitio no solo sería mi tumba, que ya me daba por muerto, si no también de muchas otras personas...
Dispuesto a salir de allí, llamé la atención de un soldado aislado, y aproveché mi arma rota para golpearle la sien y arrebatarle su M16, tras lo que escondí el cuerpo del soldado tras los escombros. Utilicé la mirilla del arma para ver todo el sitio mejor, y pude divisar mi próximo objetivo: Un gran agujero en la valla de acero, a unos 50 metros. Sería un suicidio el hecho de intentar hacerlo, de forma que cogí la Desert Eagle (una pistola muy potente) del soldado muerto, me vestí con su uniforme y disparé contra un bidón incendiario cuando un camión pasó a su lado, haciendo explotar también dicho camión.
Aquello provocó un gran alboroto, y aproveché para salir corriendo hacia el agujero de la valla. Estaba a tan solo 20 metros cuando vi a Julián en un lado, y no podía dejarle ahí, así que me dirigí a el y le intenté ayudar, pero era inútil, tenía una bala en la sien...

Un soldado me apuntó por detrás con una winchester, y, era el fin, aunque le disparé sin que se diera cuenta en el intestino con la Desert Eagle, y corrí hacia la verja, pero un camión se dirigía a mí, como podía ser!
Tenía un tráiler detrás persiguiéndome y guardias disparándome, fue increíble que llegara a tiempo, y el tráiler chocara con un deposito de gasolina. Fue un milagro, aunque había perdido a un antiguo compañero, y estaba herido, en medio de la nada, un gigantesco desierto, y perdido...
El campo de concentración ya estaba destruido y vacío, sin apenas ningún ser vivo e su interior, pero, ahora, mi prioridad, era salir de este desierto... Con vida...

Continuará...

Text escrit per Miguel A. Ceforo. Sisè B

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